jueves, 30 de julio de 2020

Coparentalidad: la nueva manera de ser padres?

Actualizaciones
Coparenting- Una nueva aventura

Lic. Patricia Martinez

La co-parentalidad es una nueva manera de acceder a la maternidad y a la paternidad para todas aquellas personas que desean concretar su proyecto de tener un hijo sin el deseo de relacionarse afectivamente con una pareja.
Por definición y en rigor de verdad la co-parentalidad es un modo de crianza que se desarrolla también cuando dos personas se divorcian o separan pero siguen compartiendo la crianza de los hijos. Es bien sabido que esta “alianza para la crianza” requiere de mucha tolerancia, sentido común y sobre todo respeto, porque lo que se debe garantizar es el bienestar del niño y  el acceso facilitado a ambos progenitores. La relación con cada uno de ellos  no debe impedir ni obstaculizar el vínculo con el otro. Cada uno de nosotros tomamos de nuestros padres diferentes elementos, valores, pensamientos, recursos que van a ser fundamentales en la construcción de nuestra personalidad, por tal motivo uno de los derechos fundamentales que tiene el niño  es el de tener libre acceso a ambos y cada uno de sus progenitores.

En la actualidad los nuevos modelos familiares nos muestran también nuevas paternidades dentro de las cuales el “co-parenting “nos resulta llamativa y revolucionaria.
El co-parenting es una forma de parentalidad, en la cual dos personas se relacionan para y por tener un hijo y criarlo en común, sin que exista entre ellos ningún lazo o vinculo amoroso.
Las nuevas técnicas de reproducción asistida han hecho posible el sueño del hijo para muchas personas. Hoy además de las técnicas están las redes sociales que permiten el encuentro con un otro con quien compartir la experiencia de ser padre o madre. Para muchas personas la maternidad o la paternidad en solitario por diferentes razones se les hace impensable. Estas personas solo pueden pensar en la parentalidad junto a un otro, que no necesariamente es una pareja, puede ser un partenaire de crianza, un otro  permite armar la triangularidad que  desde lo simbólico garantiza las herramientas y/o recursos necesarios para encarar el proyecto de tener un hijo.

En la actualidad existen plataformas que permiten localizar al partenaire más adecuado para compartir la parentalidad. Aplicaciones parecido a Match en su funcionamiento nos permiten a través de completar una grilla con ciertas características de nuestra personalidad y de nuestra realidad “matchear”al partenaire perfecto más cercano para compartir esta experiencia. En USA varias familias ya dan cuenta de haberse constituido por esta vía, sin detectar conflicto o anomalías en el desarrollo de los chicos que crecen en hogares liderados por copadres.

Los copadres que se conectan para concretar su sueño de tener un hijo a través de este tipo de plataformas establecen acuerdos  que los compromete  legalmente con el niño y con el otro copadre. El compromiso  es desde lo legal y desde lo personal, la idea es constituir una familia en la cual el niño pueda crecer en un ambiente de confianza y bienestar.
La coparentalidad puede involucrar o no donación de gametas, los copadres  pueden recurrir a la donación e inclusive a la subrogación uterina, el compromiso en el coparenting es personal sin mediar entre ambos una relación amorosa.
El coparenting  tiene que ver pura y exclusivamente con el deseo de procreación. Si bien no requiere una relación previa ni amorosa entre los padres,  sí exige una relación de respeto entre ellos a partir del momento que deciden tener un hijo en común. En el modelo de coparenting la idea es que a diferencia de otras modalidades donde se elige una familia monoparental en este caso si hay padre y hay madre ambos deben estar presentes, compartiendo la cotidianeidad de la vida de los hijos.
Los padres tienen el compromiso de gestionar el día a día del niño, desde lo organizacional, educativo, económico, etc.
El co-parenting es una familia de a dos, no es un modelo Monoparental, hay padre y hay madre por tanto hay dos lugares y dos roles diferenciados que se vinculan con el niño, por tal motivo la dinámica de la triangularidad tiene que funcionar deligentemente.
Es esperable que nos preguntemos como funciona un modelo así en cuanto a la organización psíquica de un niño. La realidad nos muestra que en tanto exista entre los padres un buen clima y un ambiente de respeto y de amor hacia ese hijo que están criando juntos no tiene por qué haber conflictos psicológicos o trastornos  del desarrollo asociados a esta situación.
Es muy importante entender que el co-parenting surge como realidad a partir de cambios que se van generando socialmente, donde el deseo de tener un hijo claramente cada vez está más separado del deseo o de la realidad de la pareja.
Los profesionales que trabajamos en fertilidad nos encontramos día a día  con pacientes  que demandan por un hijo en circunstancias cada vez  más diversas, desde la soledad de no haber encontrado pareja, desde la imposibilidad por ser del mismo género, desde el agotamiento de haber pasado por diferentes vínculos sin lograr constituir uno apto para, también hay consultantes que aun estando en un vínculo de pareja no logran acordar con el otro el proyecto de tener un hijo... en fin vemos tantas situaciones diferentes como personas existen, pero en todas ellas el deseo de procreación es el hilo conductor.
El co-parenting o co-parentalidad es una muestra de cómo frente a una necesidad aparece una respuesta. No se trata de una novedad, muchas personas han sido criadas desde el amor de un madre y un tío, o padres después de un divorcio, o una madre y la pareja de ésta que siguió funcionando como padre aún después de una separación... son  muchas y variadas historias da cuenta de que la co-parentalidad existe desde hace muchos años... cuál es la novedad, entonces?  Ni más ni menos que la posibilidad de la elección.
La co-parentalidad ahora puede ser elegida como formato de familia y no sólo eso sino que  también existe la posibilidad de elegir al co-padre o partenaire con quien se desea  compartir la crianza del hijo.

Ser padre o ser madre es una experiencia más allá de las estructuras  y con modalidades nuevas o renovadas pero que aunque pasen los años siempre será posible en el contexto del respeto, del amor y por sobre todo en el único campo posible para tener un hijo...el deseo

Lic. Patricia Martinez
Psicológa

lunes, 6 de julio de 2020

viernes, 26 de junio de 2020


Nuevos y viejos amigos: su importancia en la red de fertilidad



Según la Organización Mundial de la Salud, la Infertilidad es una enfermedad que afecta al 15% de la población mundial en edad reproductiva. El impacto emocional que esta enfermedad conlleva suele generar conflictos entre los miembros de la pareja, y también con el entorno. ¿Cuál es el rol de los amigos en este proceso?
Si bien la infertilidad es una enfermedad del aparato reproductor, la OMS refiere que todas las enfermedades que afectan al cuerpo tienen una raíz y correlato psíquico, porque lógicamente somos una unidad cuerpo-mente.
Los pacientes que realizan tratamientos de fertilidad suelen “quejarse” de no sentirse cómodos en sus grupos de pertenencia social de siempre. Cuando la mujer pasa a ser la única de su grupo de amigas que aún no ha tenido hijos, es común que viva con angustia los encuentros sociales donde “sólo se habla de pañales y mamaderas”. A eso se le suma, a veces, el mandato social de “tener que pertenecer ”o “ tener que alegrarse” cuando la que trae la buena noticia es otra. Estas situaciones suelen provocar un conflicto interno entre dos fuerzas en pugna: por un lado el cariño genuino hacia la amiga, hermana o prima bendecida por la maternidad y, por otro, el legítimo sentimiento de tristeza, angustia y exclusión que provocan los reiterados tratamientos fallidos.
Es por esto que los tratamientos de fertilidad no pueden ser aislados, cada paciente debe armar una red de fertilidad dentro de la cual pueda circular y afrontar su tratamiento. La red de fertilidad está constituida por médicos  (ginecólogos, fertilólogo, andrológos, psicólogos, biológos, hematólogos, etc), por los amigos de siempre y por los nuevos, que pueden crearse  a partir de la participación en grupos de ayuda para la fertilidad. Dado el carácter autogestivo que suelen tener los tratamientos de fertilidad es recomendable la formación de esta red de contención e intercambio social donde circulan informaciones, datos, experiencias, avances científicos, actualizaciones legales y todo tipo de saberes que aportan el contenido simbólico-representacional que ayuda a calmar la angustia de quienes están atravesando este proceso.
Dado que en los problemas de infertilidad la red social se empobrece e incluso, a veces, llega a desarticularse, es realmente muy valioso y positivo incentivar en los pacientes a la integración con nuevos grupos de ayuda mutua y de pertenencia social.
Cuál es el lugar de los viejos amigos? Cómo me conecto con ellos? Cómo hago para no alejarme?
El  aislamiento vs el afrontamiento
Rehuir, aislarse  o fugarse, nunca son alternativas constructivas en términos de construcción o articulación de estrategias de afrontamiento de situaciones de crisis. Por lo tanto, intercambiar con el otro, a pesar de que por momentos resulte tedioso, angustioso o ansiógeno puede ser una vía para producir estrategias de apertura para la resolución de problemas.
Los grupos  de amigos tienen desde siempre la función de espacio de contención y acompañamiento. Si alguien está atravesando un momento de crisis,  los amigos que tanto nos conocen pueden constituir un espacio  para refugiarnos. La cuestión es cómo nos hemos insertado cada uno de nosotros en nuestro grupo de pertenencia social. A veces esa inserción ha sido desde el lugar del proveedor del grupo, como alguien completo y autosuficiente. Esto en ocasiones nos complica a la hora de pedir ayuda, por esta razón la necesidad de ser contenido o sostenido por el otro puede pasar desapercibida generando un vacío o sensación de abandono.
El grupo de amigos podrá acompañar en primer lugar si quién está pasando una situación de crisis puede abrirse al grupo y  pedir compañía  o escucha. Sentirnos acompañados por nuestros viejos amigos en una crisis, aunque sea por algunos de ellos, nos aporta una gran confianza para afrontar algo desconocido e incierto como es un tratamiento de fertilidad. Si el amigo que me conoce desde siempre está a mi lado confiando en mí y en que las decisiones que tomo son acertadas o incluso, señalándome si no está de acuerdo con algo, me devolverá una imagen de mí mismo segura y confiada. Por esto decimos que los grupos de pertenencia históricos en la vida de una persona son espacios de contención, acompañamiento y generadores de confianza. Devuelven al sujeto una “buena  imagen”, conocida y confiable.
La contención emocional, la confianza en uno mismo y el acompañamiento afectivo de las personas que nos quieren son los recursos personales e interpersonales que todos necesitamos para atravesar las tormentas que la vida nos presenta.
Por otro lado, también están los nuevos espacios de pertenencia social, que como ya dijimos son  muy  importantes. La apertura es generadora de nuevas oportunidades.  Tanto con los grupos históricos como con los nuevos que hemos  construido, compartir e intercambiar nos puede ser de gran ayuda   en este arduo camino de la fertilidad.
Y que pasa cuando el grupo se vuelve invasivo o controlador? Esto es algo que puede suceder, veces  los amigos en su afán de asistir o aportar se transforman en “fiscales” de las decisiones o de la vida de algún miembro del grupo que está atravesando un problema o una coyuntura especial.   Cuando esto ocurre es importante mantener una zona de privacidad de la pareja  donde circule la información más “confidencial” para evitar así la sensación de exposición que muchas veces estos tratamientos producen.
No es cuestión de encierro ni de exponer todo. Intercambiar con la red, de nuevos y viejos amigos, nos permite realizar otras lecturas posibles de la realidad que nos acontece. Quizás el fortalecimiento que logramos producto del intercambio nos permite sacar a la luz prejuicios, fantasías o temores  obstaculizantes  devolviéndonos una imagen de nosotros mismos potente y confiada para seguir en el camino de la búsqueda de un hijo.

Lic. Patricia Martínez
M.N. 24.411


viernes, 19 de junio de 2020

Hola!!!

Se aproxima el Dia del Padre en Argentina, por eso me pareció un buen momento para hablar  de gestación por sustitución...
Feliz Día para todos los padres los que lo son y los que quieren serlo!

jueves, 18 de junio de 2020

                                                                                                         




La paternidad en el siglo XXI, como viven "ellos" la búsqueda de un hijo



Mucho se ha hablado de la búsqueda del embarazo, de los duelos, de las pérdidas y también de los logros  desde la perspectiva de la mujer. Históricamente la búsqueda de un embarazo, su éxito o fracaso fue un tema femenino. La cosa empezaba y terminaba en el cuerpo de la mujer. La mirada y el vivenciar del hombre por mucho tiempo fue forcluído del discurso médico y social  respecto de la búsqueda de un hijo. Hoy presenciamos profundos cambios sociales, la constitución de las familias ha variado significativamente, y el hombre se ha ubicado en un lugar diferente respecto de la búsqueda de un hijo y de la paternidad en general. Se podría decir que un hijo ya no es cosa “solo de mujeres”. Los hombres están muy presentes en la búsqueda, en los tratamientos, en la llegada y crianza de un hijo.

Maternidad y paternidad se juegan en dos campos distintos con un elemento en común: el hijo. La maternidad es una experiencia que pasa por diferentes lugares, sobre todo por el cuerpo. Ya sea porque la mujer gesta al hijo en su vientre, lo da a luz, lo amamanta, lo cuida, lo limpia, lo alimenta, o lo consuela, en el vínculo madre-hijo el cuerpo y el contacto corporal  son un canal de comunicación y la plataforma de la relación entre ambos.
El hombre se ha mantenido al margen de este vínculo durante muchos años pero actualmente estamos asistiendo a un cambio muy importante donde el hombre es actor tanto de la búsqueda como de la crianza de un hijo.
Muchas veces, cuando el hijo no llega, el hombre atraviesa la búsqueda con mucha culpa y con sensación de fracaso o de frustración. En ocasiones  la infertilidad es fantaseada  y confundida con  impotencia sexual. Claramente la infertilidad nada tiene que ver con la falta de deseo o de potencia sexual, sólo que a veces las sensaciones de angustia y abatimiento llevan al paciente a vivir una cosa como si fuera la otra.

El hombre muchas veces, tiende a vivir en soledad las sensaciones y afectos negativos devenidos de la búsqueda y de los tratamientos de infertilidad. La creencia histórica de que los hombres no lloran y son fuertes al estilo “Superman” son premisas que conducen a un único destino: los cuadros depresivos. Sobre-adaptarse al dolor y a la angustia tanto para el hombre como para la mujer  es extremadamente exigente y no contribuye positivamente al manejo del tratamiento. 



La experiencia de la paternidad en el siglo XXI

 Si bien históricamente se entendió a la paternidad como una experiencia centrada en la transmisión de valores, el rol paterno en  la familia moderna es mucho más rico y creativo. La transmisión simbólica paterna es la transmisión  de valores, ideales, costumbres, discursos.
 Si bien un hijo implica responsabilidad  no sólo para la mujer sino también para el hombre, no es únicamente esto, por sobre todo es una experiencia de crecimiento y de satisfacción. Para algunos hombres tener un hijo implica vencer fantasmas y temores, arrastrados por muchos años,  relacionados con la pérdida, de la libertad, la juventud, la independencia y también de su propio lugar de hijo.
 La paternidad en el hombre adulto y maduro es  vivida como una experiencia vivificante, rejuvenecedora e incluso vigorizante. Algunos hombres  logran conectarse con sus hijos de una manera relajada con  espacio para el disfrute y el placer cuando han superado las propias exigencias, se han desafiado  a sí mismos  ganando y  perdiendo en la vida. La paternidad puede ser vivida como una experiencia creadora  cuando la propia autoestima no se juega en esto.
Es decir que la experiencia de la paternidad es una experiencia creativa, y creadora de crecimiento y evolución, de cambio y proyección. El hombre para ser padre, desde esta perspectiva, debe poner mucho más que unas pocas células germinales, debe poner su madurez, su seguridad en sí mismo, su flexibilidad y su fortaleza para ayudar a crecer y desarrollarse a otro que lo sucederá en la rueda de la vida.


 El gran desafío de la paternidad en estos tiempos

Sin lugar a dudas los nuevos modelos familiares con las familias Homo y Monoparentales son el desafío de este nuevo milenio.
Ser padre en el contexto de una pareja igualitaria o en soledad es una aventura que no pocos están dispuestos a  afrontar. Muchos hombres solos no le tienen miedo a los pañales, a las noches en vela y sobre todo no le temen a ser juzgados por animarse a buscar un hijo sin pareja o con una pareja igualitaria.
Históricamente se le atribuyeron a la mujer los atributos necesarios para afrontar la crianza y el sostén amoroso de la familia mientras que el hombre acompañaba. La familia crecía bajo la mirada vigilante del “padre proveedor”, no sólo la psicología y la sociología nos hablaban de esto, la religión y hasta el arte pintaban así a la “Sagrada Familia”.
La familia actual, no es sagrada ni consagrada a ideales, es dinámica, real y creativa, donde los roles son plásticos y no tienen que ver con el género si no con el lugar en el que nos ubicamos de acuerdo a nuestras identificaciones.
Ver a dos padres hamacando a su hijo o recibiéndolo a la salida del jardín de infantes, así como también  ver a una madre o a un padre solos no son escenas “extrañas”, forman parte de nuestra cotidianidad y del entramado  de nuestra sociedad

La paternidad  plantea  desafíos complejos. El hombre solo o acompañado de otro hombre o de una mujer se enfrenta  a una experiencia, que en la actualidad, implica revertir viejos y gastados conceptos para hallar las nuevas herramientas que permitan hacer de la paternidad algo posible.  La cuestión está en entender que debemos educar y formar a un hijo para un mundo distinto con exigencias y modalidades nuevas, como la tecnología o los nuevos modos de comunicación. Estos pueden ser obstáculos complejos de superar, pero que se atraviesan  si entendemos que ser padres es  una experiencia de aprendizaje, gratificación y oportunidades.

Lic. Patricia Martinez
M.N. 24.411

Crianza

Cómo es la crianza en el contexto de los nuevos modelos familiares Lic. Patricia Martinez, M.N. 24.411, coordinadora del departamento de Cr...